Y las noches de diluvios de estrellas se inundaron de silencios, las playas lejanas se iluminaron con el rojiazul de las sirenas; sombras de cuerpos sin rostro acechando en las calles que se vacían por temor a un enemigo incierto.
El chileatole jarocho también requiere amargos ingredientes; el miedo, la incertidumbre y la ansiedad que han opacado nuestra alegría y nuestro sabor, nos llevan no sólo a mover nuestro cuerpo, sino también nuestra conciencia.
Aunque la violencia y sus efectos pretendan mantenernos paralizados, somos cuerpos y corazones vivos, con toda la voluntad para no convertirnos en materia interte e insensible.
me gusttaron, creo que has mejorado
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